Guía para principiantes de Nerikomi
El nerikomi es una de las técnicas cerámicas más impactantes visualmente, conocida por sus patrones intrincados y el uso audaz de arcilla coloreada. Con raíces en las tradiciones cerámicas japonesas, el nerikomi consiste en construir diseños dentro del propio cuerpo de la arcilla, en lugar de aplicar la decoración sobre la superficie, de modo que el patrón recorra toda la pieza de principio a fin.
Aunque los resultados pueden parecer complejos, el nerikomi se basa, fundamentalmente, en una preparación cuidadosa y en la planificación previa. Es un proceso lento y metódico que recompensa la paciencia y la atención al detalle, lo que lo convierte en una técnica ideal para ceramistas que buscan profundizar en el conocimiento del material y llevar sus habilidades un paso más allá con un nuevo reto en su práctica cerámica.
Esta guía recorre el proceso de nerikomi paso a paso, desde la preparación de arcillas coloreadas hasta el conformado y la cocción de las piezas terminadas.
¿Qué es el nerikomi?
Neri es una palabra japonesa que significa “mezclar”, y komi significa “presionar”. Por eso, el nerikomi es una técnica de construcción manual (handbuilding).
Esta técnica utiliza arcillas de distintos colores, organizadas en bloques con patrones, que luego se cortan en secciones finas para construir formas como cuencos, azulejos, jarrones u objetos escultóricos.
A diferencia de las técnicas de decoración superficial, como el aplicado de engobes en relieve (slip trailing) o el esmaltado, los patrones del nerikomi forman parte del propio cuerpo de la arcilla. Esto significa que el diseño se mantiene consistente en toda la pieza y no depende de tratamientos superficiales ni de efectos de cocción.
Por ello, el nerikomi exige precisión en cada etapa. No hay atajos: la preparación correcta de la arcilla, el control de la humedad, la compresión y el secado son factores críticos para lograr buenos resultados.
Materiales y herramientas para nerikomi
Esto es lo que necesitarás para el proceso de nerikomi:
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Un cuerpo de arcilla liso y de grano fino (la porcelana o el gres blanco funcionan mejor)
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Pigmentos cerámicos (stains) u óxidos
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Básculas digitales para medir con precisión
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Superficie para amasar
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Rodillo o laminadora de planchas (slab roller)
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Hilo de corte o cuchilla afilada
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Costillas (ribs) o herramientas blandas para la compresión
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Lámina de plástico para reposar la arcilla
Paso 1: Prepara y colorea tu arcilla
Empieza con un único tipo de arcilla y divídela en porciones para cada color que quieras utilizar. Usar la misma arcilla base para todos los colores ayuda a garantizar tasas de contracción similares durante el secado y la cocción.
Pesa con cuidado las porciones de arcilla y los pigmentos. Normalmente, los pigmentos cerámicos se añaden en torno al 5–10% del peso, según la intensidad de color que quieras conseguir. Mezclar la arcilla y los colorantes en forma de polvo seco ofrece los resultados más uniformes y precisos, antes de añadir agua y dejar la mezcla sobre una plancha de yeso (plaster bat) antes de amasar.
Cuando esté en el punto adecuado, amasa cada arcilla hasta que quede suave y sin burbujas de aire. En esta etapa, el contenido de humedad es crucial: todas las arcillas coloreadas deben tener la misma “suavidad” al tacto. Si una está más seca o más húmeda que las demás, deja que repose el tiempo necesario para que se igualen.
Paso 2: Diseña tu patrón
El nerikomi se aborda mejor con un plan. Antes de tocar la arcilla, haz un boceto del patrón que quieres lograr. Piensa en cómo se repetirá el diseño una vez que cortes el bloque en láminas, y cómo se deformará al aplicarlo sobre una forma curva.
Los patrones geométricos sencillos, como rayas, chevrones o retículas, son ideales para principiantes. Es posible crear imágenes complejas, pero requiere más experiencia y una construcción más cuidadosa.
Recuerda que el patrón se construye de dentro hacia fuera: solo se revelará por completo cuando lo cortes.
Paso 3: Construye tu bloque de arcilla
Usando planchas, churros o formas recortadas, ensambla las arcillas coloreadas siguiendo el patrón planificado, alineando cuidadosamente los bordes para evitar huecos.
Una vez montado, comprime suavemente el bloque con un rodillo. Este paso es esencial: une las arcillas entre sí y elimina bolsas de aire que podrían provocar grietas más adelante. La compresión debe ser firme pero controlada, ya que una presión excesiva puede deformar el diseño.
Después de comprimir, escuadra el bloque y envuélvelo sin apretar en plástico. Déjalo reposar hasta que alcance una consistencia de dureza de cuero (leather-hard) adecuada para cortarlo en láminas.
Paso 4: Corta tu patrón en láminas
Cuando el bloque esté lo bastante firme como para mantener la forma, pero aún no esté completamente seco, córtalo en secciones finas usando un hilo de corte afilado. Cada lámina debería revelar el patrón interno repitiéndose de forma consistente a lo largo del bloque.
Manipula las láminas con cuidado y cúbrelas con plástico en cuanto las cortes para evitar un secado desigual. Estas láminas finas son frágiles y tienden a agrietarse si se doblan o si se secan demasiado rápido.
Estas láminas son las unidades decorativas de construcción para tu pieza final.
Paso 5: Construye tu pieza
Las láminas de nerikomi se pueden usar de varias maneras:
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Unidas borde con borde para formar planchas
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Envueltas alrededor de moldes
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Prensadas en moldes de hump o slump (macho/hembra)
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Superpuestas para construir paredes más gruesas
Al unir las láminas, marca (rayado) y aplica barbotina con cuidado, y comprime bien las juntas. Como la decoración atraviesa toda la arcilla, recortar y refinar la forma pasa a ser parte del proceso de diseño, en lugar de algo que haya que evitar.
Trabaja despacio y mantén niveles de humedad constantes. Las piezas de nerikomi suelen implicar muchas uniones, lo que aumenta el riesgo de grietas si se trabaja con prisa.
Paso 6: Seca tu pieza
Seca las piezas de nerikomi lentamente y de manera uniforme, idealmente bajo plástico durante varios días o incluso semanas. La paciencia es una virtud en esta técnica, ya que el secado desigual es una de las causas de fallo más comunes.
Haz la cocción de bizcocho (bizcochado) como lo harías normalmente para tu cuerpo de arcilla. Muchas piezas de nerikomi se dejan sin esmaltar o se terminan con un esmalte transparente muy fino, para conservar la nitidez del patrón. Si eliges un esmalte grueso u opaco, podría ocultar el diseño.
Siempre se recomienda hacer pruebas de cocción para lograr el resultado que buscas, ya que los pigmentos pueden cambiar de color a diferentes temperaturas.
Problemas habituales en nerikomi
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Los colores se “corren” (se mezclan): suele deberse a una arcilla demasiado húmeda o a una compresión excesiva.
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Grietas en las uniones: indican humedad desigual o compresión insuficiente.
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Patrones deformados: puede ocurrir durante el conformado; cuenta con cierto movimiento, especialmente en formas curvas.
El nerikomi es una técnica en la que los errores forman parte del aprendizaje. Llevar notas detalladas y hacer piezas de prueba te ayudará a aplicar lo aprendido la próxima vez.
¿Por qué aprender nerikomi?
El nerikomi fomenta un enfoque más lento y más intencional a la hora de crear. Tal vez estés probando técnicas nuevas o quieras ponerte un reto. Este proceso afinará tus habilidades y profundizará tu comprensión de la preparación y la construcción con arcilla.
En la Corrie Bain International Ceramics School, se anima al alumnado a explorar técnicas como el nerikomi como una forma de ampliar tanto la capacidad técnica como el pensamiento creativo. Ya sea que lo uses de manera ocasional o lo integres en una práctica más amplia, el nerikomi ofrece a los ceramistas una forma potente de explorar el patrón, el color y la forma como un único proceso unificado.
Para quienes están dispuestos a invertir el tiempo, las recompensas son exigentes y profundamente satisfactorias.