Retos de cerámica para el Año Nuevo
La Escuela Internacional de Cerámica Corrie Bain siempre ha sido un lugar donde los ceramistas pueden experimentar y seguir su curiosidad mientras desarrollan sus habilidades. Con el comienzo de un nuevo año, muchos creadores sienten un impulso familiar: retarse creativamente y descubrir nuevas formas de trabajar con la arcilla.
Tanto si actualmente estás matriculado/a en un curso de cerámica como si trabajas de manera independiente en tu propio taller, el inicio del año es un momento poderoso para reajustar tu rumbo creativo. A continuación encontrarás cinco retos diseñados para llevar tus habilidades más allá, ampliar tus conocimientos técnicos y reconectarte con la ilusión que te atrajo a la cerámica en primer lugar.
Reto 1: cambia tu método de creación

La mayoría de los ceramistas tienden de forma natural a inclinarse por un método principal. Quizá te sientes más seguro/a en el torno. O tal vez el modelado —pellizcado, churros o planchas— te resulta más intuitiva y escultórica.
¿El reto de este año? Haz lo contrario.
Cambiar de técnica puede resultar incómodo al principio, pero esa incomodidad es donde ocurre el aprendizaje. Quienes trabajan al torno suelen descubrir que la construcción a mano mejora su comprensión del material y de cómo se comporta en las distintas fases de secado, mientras que quienes modelan, al probar el torno, adquieren una comprensión más profunda de la simetría, el grosor de las paredes y la velocidad.
En la Escuela Internacional de Cerámica Corrie Bain se anima al alumnado a explorar ambos enfoques. Incluso un periodo corto de “entrenamiento cruzado” puede desbloquear nuevas ideas y ayudarte a abordar tu método preferido con una mirada renovada, o a combinar técnicas para crear nuevas formas. Si alguna vez te has sentido atascado/a, repitiendo las mismas formas, este simple cambio puede ser transformador.
Reto 2: prueba una técnica nueva y difícil

Algunas técnicas se sienten como un rompecabezas que llevas años posponiendo. El nerikomi y el neriage —métodos tradicionales japoneses que utilizan arcillas coloreadas para crear patrones intrincados— suelen entrar en esa categoría.
Ambas técnicas exigen precisión y planificación previa. El nerikomi es una técnica de construcción a mano que implica muchos pasos: teñir la arcilla en distintos colores, crear y comprimir bloques de arcilla con patrones y, después, utilizar finas láminas de ese bloque para construir una forma. El neriage también empieza teñiendo la arcilla, pero el proceso de combinarla es un poco más libre. El resultado es una arcilla marmoleada que puedes usar para tornear, viendo cómo el movimiento al torno alarga de forma natural los diseños. Ninguna de las dos técnicas es rápida y ambas tienen una curva de aprendizaje, pero los resultados pueden ser extraordinarios.
Retarte a aprender uno de estos métodos puede mejorar de forma notable tus habilidades de preparación de la arcilla y profundizar tu comprensión del color, la composición y el comportamiento del material. Y, lo que es más importante, te animan a ir más despacio y a trabajar con intención en cada etapa del proceso.
Reto 3: incorpora otros materiales

La cerámica no tiene por qué limitarse a piezas decorativas o vajilla. Una de las formas más emocionantes de crecer como creador/a es integrar la arcilla con otros materiales y funciones.
La iluminación es un ejemplo perfecto. Crear una lámpara de cerámica introduce nuevas consideraciones técnicas: equilibrio, resistencia al calor, cableado, herrajes, y la relación entre la luz y la superficie. Estos retos te obligan a pensar como diseñador/a.
Este año, plantéate ampliar tu práctica matriculándote en nuestro curso de fin de semana de creación de lámparas, Designing With Light. A lo largo de dos días intensivos, diseñarás y fabricarás una lámpara de cerámica desde cero, teniendo en cuenta tanto la forma como la función. El curso comienza con una introducción clara a los fundamentos de la iluminación y a los componentes eléctricos, incluyendo pruebas prácticas con cables, bombillas y accesorios. Después desarrollarás tu diseño y empezarás a construir en arcilla. El domingo continuarás la construcción y añadirás decoración con engobe si procede. Aunque el montaje eléctrico no se completa durante el curso, saldrás con los conocimientos necesarios para terminar tu lámpara con confianza después.
Para muchos estudiantes, un proyecto interdisciplinar como este se convierte en un punto de inflexión en su desarrollo creativo, dándote la oportunidad de ver tu trabajo en un contexto nuevo: funcional y arquitectónico.
Reto 4: explora la química de los esmaltes

Los esmaltes pueden parecer misteriosos e incluso intimidantes. Es fácil apoyarse en esmaltes comerciales conocidos o en recetas de confianza, sobre todo cuando la consistencia es importante. Pero uno de los retos de aprendizaje más potentes que puedes proponerte este año es entender qué está pasando realmente dentro de tus esmaltes.
Explorar la química de los esmaltes no significa convertirse en científico/a de la noche a la mañana. Empieza poco a poco: haz pruebas de mezclas en línea, ajusta un solo ingrediente cada vez y lleva notas detalladas. Aprende cómo interactúan los fundentes, la sílice y la alúmina. Observa cómo la temperatura y la atmósfera de cocción afectan a los resultados.
En nuestro curso intensivo de cerámica de tres meses, la teoría de esmaltes es un componente central, porque comprender la química te da libertad creativa. En lugar de esperar un buen resultado, empiezas a diseñar esmaltes con intención. Con el tiempo, este conocimiento conduce a superficies que son verdaderamente tuyas.
Reto 5: muestra tu trabajo

Hacer la obra es solo una parte del camino. Compartirla a través de exposiciones, convocatorias abiertas, residencias artísticas, simposios o concursos puede ser tan intimidante como dominar una nueva habilidad técnica.
Así que conviértelo en un reto estructurado, en lugar de un objetivo abrumador. Empieza investigando oportunidades: galerías, asociaciones de artesanía, estudios abiertos y plataformas en línea que publiquen con regularidad convocatorias de presentación de obras o residencias. Muchos estudiantes descubren estas oportunidades a través de las redes de sus cursos de cerámica, de sus tutores y de artistas invitados.
Dedica tiempo a documentar tu trabajo correctamente. Necesitarás buenas fotografías y descripciones claras de tus piezas, además de una declaración de artista concisa. Aunque tus primeras propuestas no tengan éxito, el propio proceso de presentarlas te da confianza y claridad sobre tu práctica cerámica.
Cabe destacar que las exposiciones y residencias son una magnífica oportunidad para el diálogo y la inspiración, además del reconocimiento. Ver tu trabajo en un espacio compartido, junto al de otros creadores, a menudo despierta nuevas ideas y direcciones.
Un año de crecimiento y experimentación
El Año Nuevo no necesita grandes propósitos. En su lugar, los próximos doce meses de creación pueden estar guiados por la curiosidad y la experimentación. Cada uno de estos retos —cambiar de técnicas, aprender procesos exigentes, ampliar hacia nuevas formas, profundizar en tu comprensión de los esmaltes y compartir tu trabajo— ofrece una vía para crecer como ceramista.
En la Escuela Internacional de Cerámica Corrie Bain, cada curso de cerámica está diseñado para apoyar este tipo de desarrollo: práctico, reflexivo y arraigado en el crecimiento creativo. Tanto si estás empezando tu camino como si estás afinando una práctica ya consolidada, este puede ser el año en que abraces nuevos retos y descubras hasta dónde puede llevarte tu curiosidad.
Infórmate sobre los cursos disponibles en la Escuela Internacional de Cerámica Corrie Bain.